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Viernes 28 de Enero de 2011 11:34
RENATA invita a la transmisión de la ópera Iphigénie en Tauride de Christoph Willibald Gluck, correspondiente a la primera sesión del Curso de Iniciación a la Ópera del Gran Teatre del Liceu de Barcelona 2011, el miércoles 2 de febrero, a partir de las 13:30 horas (Colombia).
La transmisión será recibida en salas de las siguientes universidades (Información de salas por confirmar):
- Universidad Autónoma de Bucaramanga: Auditorio Menor Jesús Rey
- Universidad del Atlántico de Barranquilla: Sala de Televisión
- Universidad Nacional de Colombia (Bogotá): Auditorio Olav Roots, Conservatorio de Música
- Universidad del Cauca de Popayán: Ateneo
- Universidad de Ibagué: Aulas tecnológicas interactivas
Con el estreno el 18 de mayo de 1779 en París de Iphigénie en Tauride, C.W. Gluck puso en escena una de las óperas más radicales de la historia.
Concebida como Tragédie opéra sobre un libreto de Nicolas-François Guillard, en ella se elabora un drama de pasiones humanas y dimensiones éticas, de amor fraterno y fidelidad dentro de la amistad, pero también de la oposición entre el mundo civilizado y la barbarie.
Siendo su última ópera de éxito, Gluck actuó con una enorme libertad creativa, llevando a efecto su propuesta reformista de una ópera exenta de convenciones: carece de obertura, hay un tratamiento asombrosamente semántico de los ballets, la proximidad de los récitatifs pathétiques, siempre accompagnati, y las arias es tal que resulta difícil distinguir unos de otros, el coro actúa como un auténtico interlocutor, la mayor parte de los solos son condensados momentos emocionales en los que parece ser esencial cada una de las notas.
La ópera se inicia ya con el telón subido mediante una Introduction en forma de violenta tempestad en la que la voz hará su entrada como un instrumento más: la violencia natural como reflejo del desasosiego interior de Ifigenia.
En la escena del sueño de Orestes, es la orquesta con su ritmo sincopado y sus ostinati la que muestra el auténtico estado anímico de Orestes; sin pausa se escucharán las terribles maldiciones de las Euménides, sobre una pavorosa pantomima que hace visibles los sueños de Orestes y extrae lo mejor de la ópera francesa del momento.
En la dialéctica entre religión natural y superstición arcaica, Ifigenia defiende su humanité (Acto IV) entre dos coros sacros de inefable belleza. Precedente de una acción en tonos y de una moderna prosa musical, reconocida por Mozart o Wagner, Iphigénie en Tauride forma parte de aquellas “gloriosas desconocidas” cuya música excede todo teatro y agota toda puesta en escena.
Gabriel Menéndez Torrellas
Para obtener vientos favorables para la flota griega al comienzo de la Guerra de Troya, Agamenón sacrificó a su hija Ifigenia a la diosa Diana. Sin embargo, Diana salvó secretamente a Ifigenia, y la envió a Táuride donde hizo de ella su sacerdotisa.
Enfurecida por la supuesta muerte de su hija, Clitemnestra mató a su esposo Agamenón. Entonces Orestes, hermano de Ifigenia, mató a su madre para vengar la muerte de su padre. Obsesionado por un oráculo que había decretado su muerte a manos de un extraño, Toante, rey de Táuride, obligó a Ifigenia a sacrificar a cuantos extranjeros aparecieran por allí. Huyendo de la venganza de las Euménides, Orestes y su amigo Pílades naufragaron frente a la costa de Táuride durante una tormenta...
Ifigenia y sus sacerdotisas rezan para que cese la tormenta. Entonces Ifigenia narra un sueño en el que vio a su padre Agamenón asesinado por su madre Clitemnestra, quien esgrimía una espada con la cual había matado a su hermano Orestes. Convencida de que ese sueño confirma la muerte de su hermano, Ifigenia suplica a Diana que le permita morir a ella también.
Aparece Toante, obsesionado por visiones de su propia mortalidad. Cuando traen ante él a Orestes y Pílades, Toante ordena a Ifigenia que sacrifique a los dos extraños.
En la celda, Orestes se siente responsable de la suerte de Pílades. Agobiado por la culpa, pide a los dioses que lo destruyan. Pílades intenta consolarlo, diciéndole que al menos morirán juntos. Cuando se queda a solas, Orestes vuelve a sentirse abrumado por la culpa por la muerte de su madre, y se imagina a sí mismo atormentado por las Furias. Entra Ifigenia e interroga al extranjero. Orestes, que no sabe quién es Ifigenia y no revela su propia identidad, le cuenta con reticencia las muertes de Agamenón y Clitemnestra; sólo falta a la verdad al decirle que también Orestes ha muerto. Ifigenia, sobrecogida, lamenta la muerte de sus padres y su hermano.
Entristecida por la muerte de su hermano, Ifigenia decide desafiar a Toante y salvar la vida de uno de los prisioneros. Tanto Orestes como Pílades están dispuestos a morir, pero Ifigenia, llevada por la afinidad que siente por Orestes, opta por salvarlo a él. Cuando se quedan a solas, los dos amigos discuten quién debe morir: Orestes considera que su crimen de matricidio lo condena, en tanto que Pílades afirma que el sacrificio es la esencia misma de la amistad.
Cuando regresa Ifigenia, Orestes amenaza con suicidarse si no libera a Pílades. Ifigenia cede, y le pide a Pílades que lleve una carta a Electra en Micenas. Cuando se queda a solas, Pílades decide salvar a Orestes.
Ifigenia ruega a Diana que le dé fuerzas para llevar a cabo el sacrificio. Las sacerdotisas conducen a Orestes al altar, y él asegura a Ifigenia que agradece que le dé muerte. Cuando ella está a punto de asestar el golpe, él recuerda que su hermana fue sacrificada por su padre en Áulide y la llama por su nombre.
Los dos hermanos se reencuentran. Aparece Toante, furioso por la huida de Pílades, y exige a Ifigenia que sacrifique a Orestes. Ifigenia lo reta. Aparece Pílades y mata a Toante. Cuando estalla la lucha, se escucha la voz de Diana exigiendo que se ponga fin al ciclo de destrucción. Declara que Orestes ha expiado su culpa, y le ordena regresar a Micenas para reinar. Orestes presenta a Pílades a su hermana, y un coro marca el fin de la ira de los dioses.
Robert Carsen
Tragédie lyrique en cuatro actos.
Libreto de Nicolas-François Guillard, basado en las tragedias homónimas de Claude Guymond de La Touche (1757) y Eurípides (c 412).
Estrenada en la Académie Royale de Musique de París el 18 de mayo de 1779.
Dirección musical: Thomas Hengelbrock
Dirección de escena: Robert Carsen
Escenografía y vestuario: Tobias Hoheisel
Iluminación: Robert Carsen, Peter van Praet
Director del coro: Andrés Máspero
Nueva producción en el Teatro Real.
Procedente de la Lyric Opera de Chicago, la Royal Opera House, Covent Garden de Londres y la San Francisco Opera
Iphigénie Susan Graham
Thoas Franck Ferrari
Oreste Plácido Domingo
Pylade Paul Groves
Diane Maite Alberola
Orquesta y Coro Titulares del Teatro Real
Richard Wagner
Martes 8 de marzo
Pietro Mascagni
Miércoles 13 de abril
Georges Bizet
Miércoles 18 de mayo
Fuente: Ópera Oberta 2010 - 2011
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