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Publicación de Colombia construye y siembra futuro: política nacional de fomento a la investigación y la innovación

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Colombia construye y siembra futuro

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Autor: Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología y Educación Colciencias

Resumen:  La Política de Fomento a la Investigación y a la Innovación que expone este documento es un paso que da el gobierno nacional para responder a la responsabilidad que tiene de construir las condiciones más favorables para que el país se desarrolle integralmente en lo social, lo económico, lo político y lo cultural. Todas esas dimensiones de las actividades científicas y tecnológicas requieren de una acción política que se realice a través de estrategias concretas y realistas. En un mundo donde la ciencia, la tecnología y la innovación juegan un papel tan preponderante, y dado el potencial que tiene Colombia, avanzar en esta política es una tarea inaplazable.Este documento presenta los principios, el diagnóstico, los objetivos, las estrategias y los instrumentos de la propuesta que le hace el gobierno nacional al país en la materia. Esta política se enmarca, como es natural, en las demás iniciativas que el gobierno adelanta para construir un país más competitivo y justo, de modo que actúa como el complemento fundamental que son la investigación científico-tecnológica y la innovación para la realización del plan de desarrollo nacional.

Parte de la convicción de que la generación y uso del conocimiento son dos de las fuerzas dinamizadoras de la sociedad. La transformación productiva y la solución de problemas sociales requieren el dominio de competencias científicas y tecnológicas y de la comprensión profunda del contexto en que se despliegan, para que actuen desde una perspectiva ética, política, social y económicamente pertinentes. Es claro que las actuaciones políticas parten del reconocimiento que la sociedad en su conjunto y sus líderes le hacen a los temas que consideran cruciales. En este sentido la política aquí expuesta se erige como pilar para potenciar a Colombia como una “sociedad del conocimiento”, y así poder capitalizar los recursos institucionales, intelectuales y naturales que posee para solucionar sus problemas.

El esfuerzo que ha hecho el país a lo largo de las últimas décadas permite construir sobre lo construido, sembrar en terrenos abonados y, en algunos casos, comenzar a cosechar frutos producidos. La institucionalidad que se ha venido configurando a través del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) es un activo político valioso; la actividad investigativa, así como las alianzas entre sector empresarial y grupos de investigación que se han ido configurando en el país, muestran tendencias crecientes y positivas, que requieren de un impulso aún más decidido.

De otro lado, la inversión en actividades de ciencia y tecnología es deficiente a la luz de, virtualmente, todas las comparaciones internacionales e incluso regionales; pero existen instrumentos
y será necesario ser imaginativos para crear nuevos incentivos que permitan avanzar al paso que se requiere. La apropiación social de la ciencia y la tecnología pone serios obstáculos para la innovación, lo que también repercute en la percepción que los empresarios tienen sobre el Sistema, bajando, entre otros, los índices de competitividad: allí se debe continuar con esfuerzos que permitan que la ciencia y la tecnología sean una dimensión más presente en el discurso y las acciones la sociedad colombiana. En suma, se trata de una compleja situación, en la que el país tiene que comprometerse con acciones que le permitan capitalizar el potencial que posee y corregir las deficiencias que lo ponen en desventaja frente a competidores e impiden solucionar problemas nacionales en los que la ciencia y la tecnología ofrecen posibles respuestas.

La política propone entonces dos grandes objetivos, sobre los cuáles es posible emprender acciones más puntuales. Por un lado, tanto la Visión 2019 Colombia II Centenario, como el Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010, hacen énfasis en la urgente necesidad de emprender acciones para un desarrollo social sostenido en que la pobreza, la desigualdad, la insuficiente cobertura y calidad de servicios de salud y educación, los altos índices de violencia, entre otros, se reduzcan drásticamente en los próximos años. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) engloban de manera concreta estas preocupaciones incluyéndolas además como parte de un compromiso que ha hecho Colombia con la comunidad internacional. La política de investigación e innovación para el desarrollo social tiene en estos objetivos su principal punto de referencia.

De otra parte, el esfuerzo que se haga para fomentar las actividades de ciencia, tecnología e innovación (CTI) debe repercutir de manera contundente en el desarrollo económico del país. Por ello el objetivo es que la CTI sean efectivamente la base de la Política Nacional de Competitividad, siguiendo así las recomendaciones del Consejo Nacional de Competitividad. La capacidad del sistema productivo para transformarse y enfrentar así a los competidores regionales y mundiales, depende de la innovación que se logre desplegar, generando así valor agregado en el portafolio nacional de bienes y servicios. De nuevo, Éste es un terreno que no es virgen, gracias a lo cual se puede y debe avanzar a partir de logros alcanzados, entre ellos: un número creciente de empresas innovadoras; las alianzas entre academia y empresas para el desarrollo de proyectos colaborativos y su complemento en las “ruedas de negocios” entre empresarios y grupos de investigación e innovación; la formación de ingenieros al más alto nivel posible; la preparación de técnicos y tecnólogos, en donde el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) debe jugar un papel de liderazgo indiscutible; y los instrumentos para que organismos del Estado, coordinados por Colciencias, fomenten la innovación en el sector productivo.

Durante ya varios años se ha discutido la necesidad de que Colombia identifique unos sectores estratégicos o “de talla mundial”, sobre los cuales concentrar gran parte de su capacidad y los convierta en la punta de lanza de su política de competitividad. Esa es una decisión política que implica diagnósticos certeros, valoraciones realistas de lo existente y lo que se requiere, amplios consensos intersectoriales y decisiones al más alto nivel. Ello ha llevado a un buen número de analistas a hacer distintas propuestas. Todos coinciden, sin embargo, en que cualquiera sea la alternativa o alternativas escogidas, se requiere una profunda transformación productiva en la que la innovación juegue un papel medular. Por lo mismo, el Sistema debe prepararse para satisfacer las eventuales demandas del país, y también dar pasos para identificar nichos de oportunidad estratégica basados en las capacidades, las demandas sociales y del mercado, y en los recursos naturales con que cuenta el país.

Ya hay pasos firmes hacia la consolidación de al menos un sector que se proyecta como potencialmente estratégico, en el que el país ha dado pasos importantes: los biocombustibles. Sin duda alguna la explotación de la palma y de caña de azúcar, para fines energéticos ha abierto un camino que se debe aprender a explotar para que sea socialmente benéfico, ambientalmente sostenible y económicamente rentable. Otras alternativas, como los combustibles a partir de biomasa no alimentaria, y el desarrollo de plantas de procesamiento requieren de una intervención técnicamente sofisticada y socioambientalmente provechosa para todos. Para ello, la investigación de todas las dimensiones del fenómeno de los biocombustibles se pone a la orden del día como tema clave.

Ahora bien, una Política Nacional de Fomento a la Investigación y la Innovación exige dar pasos hacia la focalización de esfuerzos en áreas que se consideran fundamentales para el desarrollo del país y que garantizarían que futuras alternativas productivas no se establezcan en el vacío científico-tecnológico. Las “áreas fundamentales” de la investigación y la innovación, en las que el SNCTI debe comprometerse, son indispensables para el despliegue de las ventajas competitivas del país y actuan como plataforma para el lanzamiento de nuevas propuestas competitivas de Colombia. Por ello, esta política identifica áreas que son requisito para el desarrollo del país, como son: identificación y uso sostenible de la biodiversidad; aprovechamiento y preservación de recursos hídricos; desarrollo de la investigación en ciencias de la salud; estudios
sociales colombianos concernientes a la paz y la cohesión social.

El SNCTI tiene un panorama del camino andado y de posibles alternativas que se pueden transitar. Por supuesto, para que se vuelvan realidad, se requieren estrategias e instrumentos específicos, que se discuten en el cuerpo de este documento. Algunos ya están en marcha, y se debe impulsarlos de forma más decidida. Otros deben ser creados o reformarlos. Lo importante es que no se parte de cero. El desafío es tomar lo mejor de un Sistema que está operando a pesar de sus limitaciones, impulsarlo y moverlo en la dirección que más le convenga al país, proporcionándole a la sociedad los recursos necesarios para que el conocimiento sea el catalizador que le permita construir el presente que quiere y sembrar el futuro que se merece.

 

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