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La autocomunicación de masas, por Manuel Castells

Mannuel CastellsManuel Castells hace una honda reflexión sobre la comunicación a través de Internet. "La individualización del consumo de comunicación también se expresa en la competencia creciente de Internet tanto a la prensa como a la televisión. Las encuestas en todos los países (incluida la de nuestro Projecte Internet Catalunya) muestran que los jóvenes disminuyen su consumo de televisión y de prensa impresa en favor de Internet."

Mannuel CastellsManuel Castells hace una honda reflexión sobre la comunicación a través de Internet. "La individualización del consumo de comunicación también se expresa en la competencia creciente de Internet tanto a la prensa como a la televisión. Las encuestas en todos los países (incluida la de nuestro Projecte Internet Catalunya) muestran que los jóvenes disminuyen su consumo de televisión y de prensa impresa en favor de Internet."

 

La autocomunicación de masas

 

Por Manuel Castells

 

Yo disfruto de un extraordinario privilegio. Tengo la posibilidad de dirigirme a usted desde un diario de prestigio. Pienso, luego público. Mientras que a usted sólo le queda el recurso de pasar la página para no soportar mis monsergas. La comunicación de masas, la que llega al conjunto de la sociedad, se caracteriza por ser un flujo unidireccional. Y, además, controlado por las organizaciones, públicas o privadas, reguladas como medios de comunicación. En esa comunicación regulada y controlada, aun con respeto a la libertad de expresión, reside el fundamento del poder político y de la percepción colectiva. La comunicación de masas es el espacio en donde se difunden los valores y creencias a partir de los cuales vivimos. Esa comunicación está reservada a los profesionales de la comunicación y a los diversos emisores de información y de opinión a quienes se concede acceso. Y todo esto no se refiere sólo a la prensa, sino a la televisión, a la radio, al cine, a la música y a toda expresión pública de la siempre inquieta mente humana.

Ese mundo unidireccional de comunicación de masas está siendo puesto en cuestión por el desarrollo simultáneo de una cultura de la libertad individual y de las tecnologías de comunicación digital. Así, mientras los grandes grupos de comunicación españoles se pelean a muerte en estos momentos por las licencias de los últimos canales analógicos de televisión antes del paso total a la televisión digital en el 2010, no se aperciben que tiembla bajo sus pies el suelo en el que estuvieron asentados desde que existen: el reparto entre unas pocas empresas del control de una comunicación unidireccional. La gente se está montando sus propios sistemas de información y de comunicación y en ese proceso se van generando nuevas formas de relación mediática y nuevas oportunidades empresariales. Veamos cómo.

Empecemos por los blogs. Como es sabido, son publicaciones personales que cada uno puede hacer en Internet, instalando el Weblog en menos de media hora, mediante un sencillo sistema proporcionado gratis o a muy bajo costo por alguno de los servicios que existen en la red (Blogger, por ejemplo). No hay control de contenidos, naturalmente, aparte de los límites legales a la libertad de expresión. ¿Su audiencia? Entre uno (el autor) y 800 millones (los usuarios de Internet en el mundo). En España los internautas son un 35% de la población, pero más del 70% entre los menores de 30 años. En Estados Unidos hay nueve millones de blogs y se crean 40.000 diariamente. En Francia, hay dos millones de blogs. En España, aunque no hay datos fiables, ocurre algo parecido, naturalmente entre los jóvenes. Los blogs nacen y mueren a gran velocidad. Hay de todo tipo. La mayoría, expresiones personales de vivencia cotidiana. Pero también los hay informativos, políticos, ideológicos, sexuales, profesionales, domésticos, perversos, literarios, religiosos y, cada vez más, comerciales, puesto que las empresas de publicidad se han dado cuenta del potencial comunicativo de personalización contenido en los blogs. Los blogs, además, se vinculan entre ellos o con sitios de Internet que les parecen interesantes a sus autores. Cada blog es una entrada al universo de la red a partir de la experiencia de quién lo pública.

Algo así pasa con el nuevo fenómeno que se extiende por el mundo: el podcast (derivado de iPod). Mediante suscripción a webs que distribuyen programas de radio, se pueden recibir en el ordenador ficheros de audio que pueden distribuirse a través de iPod y otros equivalentes. Además, es posible grabar su propio programa de radio, o una mezcla original de distintas fuentes, hacer un archivo MP3 y difundir el resultado en la red, con la ayuda de instrucciones disponibles en la red, por ejemplo en ipodder.org. El resultado es una miríada de programas musicales y de radio autogenerados y que, frecuentemente, como los bloggers, se vinculan entre ellos. Es una práctica iniciada hace menos de un año, que hoy día cuenta con miles de programas y con casi un millón de ficheros. Muy poco en comparación con el intercambio de ficheros musicales que se practica por millones entre ordenadores, utilizando programas de peer-to-peer como Kazaa o Morfeus, pero significativo porque no sólo se comparte lo que se baja de la red, sino que se crean contenidos para compartirlos. El siguiente paso, aún embrionario, es la producción de contenido visual mediante la producción, mezcla y manipulación de DVD. Con el desarrollo de la banda ancha, tecnologías como Real Networks permiten difundir en Internet vídeo de calidad DVD a 1,5 Mbps.

Al tiempo que se autonomiza la producción mediática, se individualiza el consumo de los medios de comunicación. Lo más importante es la rápida difusión del vídeo digital, internacionalmente conocido como TiVo, por la marca pionera que lo popularizó. Uno de sus equivalentes en España se llama In/Out (cuesta unos 300 euros). Se trata de un ordenador que permite grabar programas en un archivo digital de gran capacidad para su visión en tiempo escogido y con posibilidad de editar su contenido. En algunos modelos se puede eliminar la publicidad en el momento de la visión, lo que hace el 70% de los usuarios. El vídeo digital está ya en 7% de los hogares de Estados Unidos e Inglaterra y la proyección al 2010 es que superará el 30% de los hogares, siendo su difusión mucho mayor en los hogares de nivel alto, los más apetitosos para la publicidad. Puesto que la publicidad es la principal fuente de financiación de la televisión, el modelo de negocio de la industria televisiva en Estados Unidos ya está cambiando, en previsión del momento en que pierda buena parte de su capacidad de soporte publicitario. Tanto más cuanto que la televisión en abierto sufre la competencia creciente de la televisión de pago por visión. Lo que era una simple posibilidad tecnológica y comercial hace unos años, ahora ya es una realidad: el pago por visión de un amplio catálogo de vídeo a la demanda, controlado por ordenador y recibido por Internet de banda ancha (algo que en España ya funciona en un servicio de Telefónica). Aún falta la generalización de la banda ancha, pero teniendo en cuenta su rápida progresión, a muy corto plazo puede asegurarse que la IPTV (televisión controlada por Internet) constituirá una parte esencial del mercado audiovisual. Un sistema IPTV (por ejemplo el Media Center desarrollado por Intel y Microsoft) combina un ordenador, un vídeo digital y un servidor en un mismo aparato, de forma que cualquier fichero audiovisual puede ser solicitado, facturado y distribuido (inclusive por comunicación móvil) a cualquier aparato de recepción en la casa o en cualquier lugar. La generalización de IPTV podría ser el fin de la televisión abierta y de su modelo de negocio. A ello se añade la creciente capacidad de productores y creadores para utilizar el satélite para la emisión directa por suscripción de programas de radio, musicales y de televisión, desintermediando los medios de comunicación actuales.

La individualización del consumo de comunicación también se expresa en la competencia creciente de internet tanto a la prensa como a la televisión. Las encuestas en todos los países (incluida la de nuestro Projecte Internet Catalunya) muestran que los jóvenes disminuyen su consumo de televisión y de prensa impresa en favor de internet. Utilizan internet, entre otras cosas, para informarse y para difundir la información que les interesa entre sus redes afines. Lo cual no implica el fin de los periódicos, porque lo esencial en un universo infinito de información es la credibilidad de la fuente. Pero la lectura de periódicos se hace cada vez más por internet. Y se prefieren naturalmente medios de comunicación por los que no hay que pagar, aunque haya que registrarse. De ahí la idea de financiar la comunicación por publicidad en internet. Una idea difícil de poner en práctica. Porque internet es un medio interactivo de comunicación y la publicidad intrusiva provoca rechazo. La publicidad en internet es esencial hoy día, pero de forma indirecta: los consumidores cada vez más consultan en internet y comparan precios y calidades antes de comprar. Pero luego suelen comprar presencialmente, por la percepción de inseguridad de la red y por motivos psicológicos. Por tanto, la oferta comercial tiene que estar en la red, pero se encuentra por buscador o por publicidades enfocadas a ciertas audiencias, más que por publicidad genérica que se impone al internauta. Aquí también, el modelo de negocio mediático tiene que cambiar, porque la forma de la publicidad cambia con el medio Internet.

Éste es el mundo de comunicación en el que estamos entrando de la mano de los jóvenes que prefiguran el futuro en su práctica. Para bien o para mal, según quién opine. Un mundo en que igual le tendré que leer yo a usted que usted a mí. A menos que nos leamos sólo a nosotros mismos, en una especie de autismo digital generalizado.

Tomado de La Vanguardia, España

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